Dos años de una recuperación que no llega a todos
La economía crece, pero la mejora no se traduce en más empleo ni en una recuperación pareja entre regiones.
Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP Baires), Área Macro
El PBI alcanzó un máximo histórico y acumula siete trimestres consecutivos al alza. Sin embargo, la mejoría no es pareja. Según estimamos en el último Informe de coyuntura macroeconómica del IIEP, pocos sectores concentran el crecimiento, que se centra en algunas regiones del país y no se traduce en empleo. Los agregados cuentan una historia; el mapa, otra.
La actividad económica creció por séptimo trimestre consecutivo, alcanzando un nuevo récord. Mientras que por el lado de la demanda los principales motores del PBI son el consumo y las exportaciones, el lado de la oferta presenta una importante heterogeneidad que vale la pena analizar.
La descomposición sectorial nos indica que el patrón de crecimiento es dispar desde que la economía comenzó a recuperarse en la primera mitad de 2024. Así, mientras que la minería, el agro y la intermediación financiera son los sectores más dinámicos, y superan largamente sus valores previos a la crisis, otros todavía no repuntan. Estos tres que lideran el crecimiento representaron en 2025 el 16% del Valor Agregado Bruto -VAB- de la economía y apenas un 9% del empleo privado registrado. Incluso, dos de estos tres están destruyendo empleo, a pesar de la expansión de su actividad.
La contracara son el comercio, la industria manufacturera y la construcción, que concentran el 38% del VAB y el 44% del empleo registrado, pero todavía no recuperaron sus niveles previos a la crisis. Peor aún, su actividad sigue cayendo. Así, el promedio de los sectores esconde una realidad dual. Donde la producción crece de forma más dinámica, no se genera empleo; y donde se concentra el empleo, la producción no despega.
Esta asimetría tiene también consecuencias geográficas. Dado que las actividades que impulsan la recuperación (en particular, el agro y la minería) se desarrollan lejos de los principales centros urbanos, muchas regiones no salieron de la recesión. En el Informe más reciente de coyuntura macroeconómica del IIEP, utilizamos la distribución geográfica del empleo privado por rubro como ponderador de la apertura sectorial del EMAE, para calcular el nivel de actividad por provincia. Estimamos que apenas 12 provincias tienen niveles mayores a los de 2022, mientras que las otras 12 todavía se encuentran por debajo, siendo el conurbano bonaerense el área más rezagada.
La dinámica productiva reciente, que muestra una estructura económica más volcada a las actividades extractivas y menos a la industria, presenta resultados ambiguos para la macroeconomía. Por una parte, tuvo un efecto positivo para el frente externo, ya que el boom exportador en un contexto de precios internacionales favorables llevó al Banco Central a comprar más de USD 12.500 millones en lo que va del año, de los que logró retener casi USD 6.000 millones tras pagos de deuda. Por el contrario, la pata floja es la laboral, que muestra una pérdida de 328 mil asalariados registrados respecto a agosto de 2023 (252 mil de ellos, del sector privado).
Durante muchos años, la falta de crecimiento era uno de los principales problemas de la economía argentina. Hoy, el desafío no es crecer, sino que este crecimiento sea difundido para traccionar los ingresos laborales. Después de casi dos años de recuperación, la mejora de las variables agregadas es incuestionable. La duda que persiste es si su falta de efecto sobre el empleo y los salarios representa una etapa transitoria o una nueva problemática duradera.





